Hay una frase que queda muy bonita:
“Aceptar, entender y amar”
Pero nadie te cuenta lo que hay detrás.
Nadie te enseña la cara de cansada.
La de verdad.
La de después de un día luchando con todo.
Nadie ve cuando, después de todo…
te sientas a hacer flores por la noche
intentando sacar adelante algo más.
Intentando construir un futuro mejor.
Porque esto no va solo de autismo.
Va de pelear con un sistema que no ayuda.
De explicar mil veces lo mismo.
De sentir que siempre tienes que justificar a tu hijo.
Y entonces lo entiendes:
El problema no es el autismo.
El problema es la falta de inclusión.
Yo no elegí este camino.
Pero sí he elegido lo que hago con él.
Y mi propósito es claro:
Que el día de mañana, cuando yo no esté,
mi hija esté rodeada de personas que la entiendan.
No que la toleren.
Que la incluyan.
Porque aceptar, entender y amar…
no es una frase bonita.
Es una lucha diaria.
💙